Las técnicas de rehabilitación funcional psicosocial son enfoques para tratar a los pacientes con aspectos físicos y psicológicos de la disfunción, principalmente a través de la aplicación selectiva y con propósito de la vida diaria, el trabajo, el estudio y las actividades de ocio, etc.

Pueden prevenir la pérdida de la capacidad vital y laboral o la discapacidad; mejorar los potenciales físicos y mentales de los pacientes; restaurar la capacidad de los pacientes para funcionar física, psicológica y socialmente; y mejorar la calidad de vida, ayudándoles a volver a casa y a la sociedad pronto.

Entrenamiento para las actividades de la vida diaria (AVD) – Rehabilitación Funcional Psicosocial

La capacidad de llevar a cabo las actividades de la vida diaria (AVD) es una función básica necesaria para mantener la vida cotidiana. El objetivo principal del entrenamiento de las actividades cotidianas es ayudar a los pacientes a establecer una conciencia de autorrehabilitación, dar rienda suelta a su iniciativa subjetiva, mejorar su autoconfianza y mejorar aún más las funciones físicas de los pacientes, incluida la flexibilidad de las articulaciones, la coordinación y la capacidad de equilibrio, para que puedan volver a sus familias y a la sociedad.

El entrenamiento de las AVD se divide en dos tipos: el entrenamiento de las actividades básicas de la vida diaria y el entrenamiento de las actividades instrumentales de la vida diaria. Las distintas enfermedades provocan diferentes tipos de disfunción.

El entrenamiento de las AVD es necesario para evaluar la capacidad de los pacientes de COVID-19 para transferirse, modificarse, ir al baño, bañarse y otras actividades cotidianas, seguido de un entrenamiento específico.

Durante el entrenamiento, los pacientes pueden reducir el consumo de energía corporal y conseguir completar las actividades funcionales de forma precisa y con alta calidad mediante la adopción de principios ergonómicos, una postura adecuada, métodos de actividad correctos y/o técnicas de asistencia, y la combinación con el estado funcional de los pacientes.

Los principios fundamentales en el proceso de entrenamiento son los siguientes:
1) Tener un equilibrio suficiente entre el trabajo y el descanso. Deje que los pacientes realicen acciones fáciles y complicadas por turnos. Después de completar una acción, deje que descansen adecuadamente antes de continuar con las siguientes acciones, o divida las acciones de las actividades de la vida diaria en pequeñas secciones que puedan llevarse a cabo de forma intermitente de acuerdo con las propias condiciones del paciente. Cuando el paciente recupere la fuerza, deje que realice las acciones de forma constante.

2) Preste atención a la respiración durante la realización de las acciones. Deje que los pacientes controlen su ritmo respiratorio. El tiempo de exhalación e inhalación es de 4 a 6 segundos. Inhale antes de ejercer la fuerza y exhale cuando la ejerza.

Entrenamiento de las actividades básicas de la vida diaria (ABVD)

El entrenamiento en AVD incluye principalmente darse la vuelta, sentarse, ponerse de pie, caminar, vestirse, ponerse los zapatos, lavarse la cara, cepillarse los dientes, bañarse, comer, etc.

1) Darse la vuelta: Pida a los pacientes que doblen ambas rodillas a 90° y luego giren la cabeza hacia el lado al que quieren girar. Extienda las manos hacia delante y estreche las manos. Tenga en cuenta que los pacientes no ejercen fuerza sobre los músculos abdominales en este proceso y evite la retención de la respiración. Complete el giro mientras exhala. El giro axial puede evitar el uso de la fuerza abdominal y ahorrar energía. No contenga la respiración y respire uniformemente mientras se da la vuelta.

2) Sentado: Pida a los pacientes que permanezcan en la posición de volteo. A continuación, deje que pongan las piernas debajo de la cama y levanten la cabeza hacia arriba.
Sujétese a la cama con ambas manos y complete la sentada mientras exhala. Deben utilizar la fuerza de sus extremidades para disminuir la carga de los músculos abdominales centrales y facilitar la sedestación. No contenga la respiración y respire uniformemente mientras se sienta.

3) Levantarse: Cuando los pacientes estén sentados en la cama con los pies separados a la altura de los hombros, pídales que deslicen los talones hacia atrás para que las rodillas caigan delante de los dedos de los pies, luego inclinen el torso hacia delante hasta que las caderas abandonen la superficie de apoyo, y exhalen y estiren las rodillas para terminar de ponerse de pie. Los pacientes también pueden hacer esto mientras están sentados en una silla.
Los pacientes con poca fuerza o problemas de equilibrio pueden utilizar un andador para ayudarles a ponerse de pie. Ajuste el andador a la misma altura que el trocánter mayor del fémur, con los brazos superiores e inferiores en un ángulo de 150°.

Indique a los pacientes que sostengan los reposabrazos en ambos extremos con ambas manos, y que separen los pies a la misma anchura que los hombros, que deslicen los talones hacia atrás para que las rodillas del paciente caigan por delante de los dedos de los pies, y que inclinen el torso hacia delante hasta que sus caderas abandonen la superficie de apoyo. Mientras exhala, los miembros superiores e inferiores ejercen fuerza al mismo tiempo para levantarse. Con un andador, el paciente puede hacer un buen uso de sus extremidades superiores para ponerse de pie. Para garantizar la seguridad, asegúrese de no mover los pies mientras está de pie. Mantenga una respiración uniforme mientras se pone de pie y no contenga la respiración.

Durante el entrenamiento, el terapeuta debe prestar atención al estado del paciente. Si los síntomas no se alivian o empeoran durante el entrenamiento, hay que parar inmediatamente e informar al médico.

4) Caminar: Para mantener el equilibrio y la estabilidad al caminar es necesario que participen muchos músculos, lo que aumentará el consumo de oxígeno. Los pacientes pueden utilizar andadores adecuados para que la marcha sea suave y fácil. Un andador adecuado puede ayudar a aumentar el área de la superficie de apoyo, reduciendo el consumo de oxígeno con el uso de sus extremidades superiores. Durante la marcha, la proporción de inhalación y exhalación debe ser de 1:2. El oxígeno en sangre debe mantenerse dentro de un rango adecuado. Y el ritmo respiratorio debe controlarse para evitar el aumento de la frecuencia cardíaca o la disminución del oxígeno en sangre causados por una relación de inhalación y exhalación desordenada.

5) Vendaje: En el caso de los pacientes con disnea que necesitan inhalación de oxígeno, se recomienda usar ropa tipo cárdigan para evitar la disnea debida al corte de oxígeno al ponerse los jerseys. Hay que tener en cuenta que la posición de las manos no debe sobrepasar los hombros al vestirse. Si es necesario llevar un jersey, los pacientes deben ponerse la ropa en el antebrazo con antelación, colocar los tubos de oxígeno, retirar el oxígeno y ponerse rápidamente la ropa una vez. Cuando los pacientes hayan introducido la cabeza por el orificio correspondiente de la prenda, deberán ponerse primero el tubo de oxígeno y arreglar la ropa después, para acortar el tiempo de corte de oxígeno.

6) Ponerse los zapatos: Los pacientes con disnea deben evitar agacharse para ponerse los zapatos porque el contenido de la cavidad abdominal puede limitar el movimiento del diafragma. Se recomienda que los pacientes se sienten en una superficie de apoyo firme y estable que esté ligeramente más alta que la parte inferior de la pierna y que utilicen un calzador largo para ponerse los zapatos.

7) Lavado de cara: Los pacientes con disnea deben evitar agacharse para lavarse la cara porque el contenido de la cavidad abdominal limitará el movimiento del diafragma. Para reducir el consumo de oxígeno, se recomienda que los pacientes adopten una posición sentada. Los pacientes pueden poner ambas extremidades superiores sobre la mesa y limpiarse la cara en lugar de lavarla para evitar el corte de oxígeno. Tenga cuidado de no contener la respiración durante este proceso.

8) Lavado de dientes: Se recomienda lavarse los dientes de pie. Mantenga la vista al frente y evite inclinar la cabeza, ya que el contenido de la cavidad abdominal puede limitar el movimiento del diafragma y afectar a la respiración. Cuando los pacientes no pueden estar de pie, pueden cepillarse los dientes en posición sentada, sujetando las extremidades superiores contra el lavabo para reducir el consumo de oxígeno.

Pueden hacer gárgaras con dos vasos. Una es para recibir agua y la otra para escupirla. Utilícelas rápidamente por turnos para reducir el tiempo de retención de la respiración.

9) Baño: Pida a los pacientes que elijan un taburete de ducha antideslizante, una alfombrilla antideslizante y un cepillo de baño de mango largo para ayudarles a bañarse. El taburete de ducha permite a los pacientes ducharse en posición sentada, lo que puede reducir en gran medida el consumo físico de estar de pie.
Las alfombras antideslizantes pueden aumentar la seguridad.

El cepillo de baño de mango largo puede ofrecer un fácil acceso a las zonas de difícil acceso, a la vez que se utiliza un menor rango de actividades, reduciendo el consumo de oxígeno y ahorrando energía. Los pacientes deben llevar un gorro de ducha especial cuando se laven el pelo. Cuando el agua fluye de arriba a abajo, les cubrirá la cara y afectará a su respiración, e incluso les provocará tos.

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